lunes, 30 de marzo de 2009

MARADONA, TANGO, DESAPARECIDOS…



Como alguno de vosotros sabréis el pasado mes de Octubre me di una vuelta por ese país hermano llamado Argentina. Ya hace de esto un tiempo, y todavía no sé muy bien como enfocar el relato. Partiendo de la base de que me aburre soberanamente que los demás me cuenten sus "lunas de hiel" y sus playeras vacaciones estivales (exceptuando los mochileros viajes de mi primo Luis, que eso si es viajar, ¡con un par!!!!) , no me encuentro legitimado para aburriros con detalles a mi entender prescindibles e insustanciales. Cuantas veces hemos oído "lo majo y atento que era el guía"(coño, para eso le pagan) o "lo muy amigos que nos hicimos de un simpático matrimonio de Burgos", al que después del preceptivo intercambio de teléfonos y direcciones no vuelves a ver en tu vida. Así que voy a ser escueto; fui con la intención de ver glaciares, cascadas y fútbol..., y lo hice.



Vista del lado chileno del Canal Beagle.

Pero por si alguno realmente está interesado en los detalles me extenderé un poco más. Fui con un grupo parroquial en el que la mayoría estaban entre los 50/60 años y del que sólo conocía a Marisa, buena amiga de la familia y hermana de”comepulpo” Félix. Compartí habitación con un extraño personaje llamado Jesús, que según el listo de nuestro cura-guía,” no pasaba nada mientras se tomara la medicación”… y con el que, salvo que se levantaba un par de horas antes de nuestros ya de por sí madrugadores horarios, sospecho que fue más fácil la convivencia que si me hubiera tocado alguien “normal”.En total cogí nueve aviones e hice un porrón de kilómetros, pero no me arrepiento.

Mi vida social se circunscribió principalmente al G8; grupo formado por Marisa, sus simpáticas amigas Pepa y Paqui, y dos viajadísimos matrimonios Pilar y Paco e Isabel y Alejandro. Estos dos últimos antiguos residentes del Villar, porque, que pequeño es el mundo, Alejandro Palomares es antiguo compañero de correrías verbeneras de mi señor padre. Hijo del dueño de la fábrica de harinas e impulsor de la llegada de la luz eléctrica al lugar, vecinos de la tahona de mis abuelos donde acostumbraban a rellenar el brasero,… ¡joder, lo que se aprende cruzando el charco!

Empezamos viajando a la mítica Tierra de Fuego, y más en concreto a la en teoría ciudad más austral del mundo; USHUAIA.

Con una población similar a la de Cuenca, a efectos prácticos viene a ser como el Villar, pues todos los comercios y edificios oficiales se concentran en dos calles paralelas al puerto que terminan en la base naval y el Museo del Presidio, con lo que te la recorres en “one moment”.


Vista de Ushuaia a la hora del "vermú".


Visité el museo por dos razones; la primera por ver el Museo de Arte Marino que se halla en su interior (siento debilidad por la combinación pintura-barcos, que le vamos a hacer), con una colección tan interesante como escasa. La segunda razón es que recordaba de mis tiempos de Criminología (ayer fue la víspera) que aquí acabó sus días el “Petiso Orejudo”. Un asesino y pirómano en serie, que ya con 16 años, tenía un currículo de diez asesinatos y siete incendios. Sus víctimas iban de los dos a los cinco años de edad, y el artista se corría de gusto (literal) quemándolas vivas, estrangulándolas o clavándoles un clavo en la sien. Estaba tan grillado que se coló en el hipódromo una noche y se cargó un purasangre a puñaladas y luego le prendió fuego, quemando de paso la mitad de las cuadras. Lo pillaron porque fue al velatorio de la última víctima para ver si le habían quitado el clavo al amortajarlo, ¡la curiosidad mató al gato! Aunque fue precisamente por quemar vivo en la estufa al gato-mascota del penal por lo que murió, y más concretamente por la soberana paliza que le dieron los propios presos, bien porque eran de la rama “greenpeace” o… porque era gata y se la zumbaban,… piensa mal y acertarás. (Aquí con la Ley del Menor, le hubieran dicho que la sociedad era la culpable y le habrían regalado unas entradas para el fútbol).

El recorrido por el Canal Beagle fue tranquilo y con buen tiempo (aunque obviamente hacía frío) lo que posibilitó que la gente se lanzara como loca a fotografiar albatros, cormoranes, pingüinos, leones marinos y demás bichos “national-geografic”. Aunque olían a rayos fritos y a mí me hacían añorar mi sofá, por la conocida asociación siesta-La2, he de reconocer que comprendo que Darwin disfrutara como “gorrino en un charco” cuando pasó por aquí hace un par de siglos. Yo hubiera preferido una buena tormenta para entrar en situación, rollo “Master&Comander”, y poder saborear el peligroso e intrépido paso de los océanos. Pero mi espíritu aventurero se tuvo que conformar con hacerle ver impertinentemente al patrón-guía del barco que Puerto Williams (Chile) está aun más al sur,… y que no me arrojara por la borda. Se escudan en que simplemente es una base militar y no se puede considerar ciudad,…excusas.


Aquí es donde me di cuenta que estaba más
cerca de la Antartida que del Júcar.

En cuanto a lo gastronómico os recomiendo pasar del cordero fueguino, que aunque lo asan a la cruz y queda muy fotogénico, luego para más bien seco. Así que centraros en la centolla y sobre todo en el bacalao negro, a ser posible en el “Tía Elvira”, pequeño pero con una decoración marinera muy apropiada para el momento.

Ushuaia nos despidió nevando. Unos gruesos copos australes que no impidieron que el avión despegara (que no se entere Maleni, que se viene para acá con todo el sequito de gorrones a nuestra costa), y pudiera distinguir el campanario del Colegio Salesiano,… todo queda en casa.

En el avión me di cuenta que por ahora había seguido el consejo de mi buen amigo Tomás; no discutir con un argentino sobre Maradona (hablar de religión es de mala educación), el Tango (posiblemente en su origen sea uruguayo y Gardel nació en Francia) y sobre los desaparecidos (es imposible distinguir si es familiar del pasajero o de los pilotos del helicóptero). Pero bien es cierto que todavía no había encontrado el garito ni las cervezas suficientes para ello,…todo llegaría.

(CONTINUARÁ)



Canciones recomendadas:

-“El tiempo no para” de la Bersuit Vergabarat.

-“Sin salida” y “Bébelo (disco)” de los Cielo Razzo.

-“Maradona” de Andrés Calamaro.

-“Maradó” de Los Piojos.








martes, 3 de marzo de 2009

LA ECONOMIA NO MIENTE


El Grupo Salvaje:Gabi "Metralleta" Rodriguez, "El Indio" Tomás, un servidor, Isidro "El Nuevo", Alfonso"Nadal" y Víctor "El Ultimo Roquero".


Todos conocemos el típico azulejo de bar de carretera que reza; “Hoy hace un gran día, seguro que viene alguien y te lo jode”.Pues algo así me ocurrió el pasado viernes. Pasados ya esos días en que no huelen las flores y recuperados viejos hábitos de los cuales disfrutar en el día a día:… un buen libro,… un buen disco,… las reuniones gastronómicas en buena compañía,… hacer una falta táctica en el centro de la cancha,… bajar a comprar los periódicos un soleado sábado de invierno,… las cervezas post partido (también conocido como tercer tiempo),… jugar al pádel,… el codillo del Aldi,… libertad digital,… la música en directo,… el youporn,… las balonmano excursiones,… el Kaimán,… los Atleti-Barça, etc…; he de reconocer que en gran parte se ha debido al buen ambiente que había en mi trabajo y en concreto en el almacén.
Desde la llegada de Isidro “el nuevo” se había formado una química en el grupo nunca antes vista. El “ascenso” del innombrable y un cambio por mi parte, pasando de la corrección en el trato, a ese estado de compañerismo que ya bordea la amistad, propició agradables almuerzos-tertulia, ir de conciertos, realizar valiosos fichajes futbolísticos, irnos a la piscina en verano e incluso una mítica paella en la que sólo nos faltó mojar pan.
Pero todo lo bueno se acaba, y como la economía no miente, y nuestro gobierno sí, el pasado viernes fueron despedidos Isidro “el nuevo” y “el indio” Tomás. Nos enteramos al final de la jornada y no dio tiempo a muchas palabras, ni a efusivas despedidas, pero ya lo dice la canción “algo se muere en el alma cuando un amigo se va”.Me fui para casa invadido por una tristeza repentina, era una sensación extraña mezcla de indignación y temor. Indignación por la alteración violenta de un ambiente inmejorable y temor por el futuro de mi empleo.
Quiero que sirvan estas líneas de modesto homenaje a estos grandes profesionales y mejores personas.
Pero nunca de despedida, porque a Isidro le amenazo con acompañarle a cazar cuando se haga socio de ese supercoto manchego y a Tomás con seguir compartiendo cancha, a pesar de que sea el único argentino que no sabe jugar al fútbol, e incluso dejarme vapulear al pádel por él y su hermana Flor (vale que está un rato buena, pero ese es un detalle sin importancia, todo sea por un amigo).
¡Con Dios hermanos! ¡Suerte en la vida!


Posdata: Hoy el ambiente era desangelado, un silencio sepulcral que hacía que las naves parecieran el doble de grandes. Nadie iniciaba una conversación trivial, no se oía canturrear entre las estanterías, nadie pedía a voz en grito la deportación de los ítalo-argentinos, no se tomaba café y sobre todo… no se reía.



Título plagiado del libro “La economía no miente” de Guy Sorman. (Prometo futura reseña, hoy no toca).

Canciones
Recomendadas: -“Time is running out” de Muse.
-“Good man” de Josh Ritter.
-“Se viene” de la Bersuit Vergabarat.
-“La vida te lleva por caminos raros” de Quique González.