jueves, 11 de junio de 2009

MESSI, BLUES, POPULISMO...


A continuación viajamos a la ciudad de EL CALAFATE, punto de salida de las excursiones al Parque de los Glaciares y de las expediciones al Monte Fitz Roy, y por lo tanto población eminentemente turística. Nada más llegar nos dirigimos al restaurante "La Tablita" con fama de ser el mejor asador de la zona, pero que a mí personalmente no me convenció, buen vino, buen servicio, pero el cordero escaso y con más huesos que magras,...¡Dónde esté una buena caldereta conquense sólo con ajos y magras! He de reconocer que me acordé de la que hizo este verano mi examigo "Birluchos", estaba cojonuda.
Por si fuera poco coincidimos en el restaurante con cuatro españoles que venían del glaciar y que nos confesaron que no habían pasado más frío en su vida, y eso que eran cuatro "pastores" de unas aldeas de la zona montañosa de León, de las que salen en el España Directo porque se quedan aisladas con las nevadas. Salí pitando a comprarme un polar, que uno es valiente, pero no tanto.
Sin embargo la suerte nos acompañó, y no sopló más que una ligera e intermitente brisa, que aunque rascaba era soportable (vienen de la Antártida y alcanzan velocidades de 80 Km./h.). El Glaciar Perito Moreno es de gran belleza, pero lo que más me impresionó fue su enormidad. Mires desde donde mires y hacia donde mires sólo ves glaciar, enormes grietas de todas formas y tonos (es todo blanco pero la refracción de la luz produce diversas gamas de azules, el mismo efecto que en el cielo), algo digno de ver y que por sí sólo justifica el viaje a estos recónditos lares.
Alineación al centroMaravilla de la naturaleza con glaciar al fondo.

Al día siguiente partimos en catamarán en dirección a los glaciares Upsala y Spegazzini, con intención de desembarcar en la Bahía Onelli, pero fue imposible pues había comenzado el deshielo y unos enormes témpanos de hielo habían bloqueado el acceso a dicha bahía. Aunque la verdad me dio igual porque aquí lo verdaderamente importante no era el destino sino el camino, íbamos literalmente esquivando los icebergs, cada uno de su padre y de su madre, y con un hielo puro e inmaculado que combinó genial con un par de Jamesons... en homenaje al fallecido Vázquez Montalbán (todo un sibarita) y a su muy conocido Pepe Carvalho (ver su obra cuasi póstuma Milenio),... y es que sólo los millonarios se pueden permitir el lujo de ser de izquierdas.
No quisiera olvidarme de recomendar vivamente el suntuoso Hotel Posada Los Alamos, y principalmente su estupendo restaurante La Posta, de donde destacaría sus pantagruélicos bufé-desayunos y su magnífica carta de vinos (recuerdo un excelente Alamos Malbec, nada que ver con el hotel pues es de una bodega de la zona de Mendoza, y un La Celia Malbec 2004 que curiosamente ya había comprado en Valencia,... ventajas de la globalización). Y para despedirnos un reconfortante baño en la piscina cubierta mientras observamos por los enormes ventanales espejo como los siempre elegantes jugadores de golf eran literalmente empapados por una tormenta primaveral,... eso sí que relaja. Por cierto a espaldas del hotel se encontraba la mansión del matrimonio Kirchner, del que se rumorea que no sólo son los dueños de la ciudad y de la mayoría de sus negocios, sino de toda la provincia.






Siguiente destino: IGUAZU y sus impresionantes cataratas. Aunque a mí la verdad no me impresionaron tanto, porque ya me dí un paseíto por aquí en el año 2000 junto con mi buen amigo/hermano Felipe. El lado argentino ( Puerto Iguazú ) sigue siendo el más desarrollado en cuanto a servicios e infraestructuras, incluyendo un trenecito de vapor que te ahorra la anterior caminata a los miradores. Esta vez sí pude montar en la lancha que te lleva hasta la misma Garganta del Diablo y debajo mismo del salto San Martín, muy recomendable. El lado brasileño ( Foz do Iguaçu, separada por un puente de la paraguaya Ciudad del Este, capital mundial del contrabando y la falsificación) hace ocho años estaba prácticamente virgen pero ahora se puede equiparar al lado argentino. La fuerza, el tamaño y el estruendo que provocan los saltos de agua es espectacular. Se ven colibríes, orquídeas, mariposas de mil un colores, coatíes..., pero lo mejor el restaurante Porto Canoas con una espléndida terraza justo encima de la parte superior de los saltos de la Garganta del Diablo. Allí disfrutamos de las vistas, con arco iris incluido, de una parrillada brasileña y de una considerable cantidad de cerveza helada. ¿ Adivináis con que lado me quedo?,... sí. con ése.
Y, por fin, BUENOS AIRES. ¿Qué decir de una metrópoli de más de trece millones de habitantes? Y más cuando sólo dispones de tres días para conocerla, pero creo que aproveché bien el tiempo, madrugando y pateando mucho, siguiendo las lecciones viajeras de mi primo "Indiana" Luis ( también conocido como " Chicone"). El hotel estaba situado en lo que se conoce como Microcentro (aunque creo que técnicamente estaba en Retiro), justo al lado de las Galerías Pacífico, un edificio de finales del XIX recientemente restaurado y con unos murales en sus techos abovedados dignos de ver... y de paso comprar algo.
Para patearla es una mezcla entre Madrid (enorme) y Valencia (plana), hay metro ( suburbano) y una buena red de autobuses (los conductores tienen fama de estar zumbados, sólo para amigos de las emociones fuertes). Así que aprovechando que el resto se habían ido al Delta del Tigre (es un río), me lancé a la calle y en un momento había visto el Obelisco, la 9 de Julio, Plaza de Mayo; Casa Rosada, Catedral y Cabildo, y una vez culturizado, me dirigí al cercano barrio de San Telmo, previo paso por la Librería de Avila (antes del Colegio), la más antigua de la ciudad (1785) y con un surtido de viejo espectacular, que no barato.



Tienen "cimbrel", como en La Ventosa.

San Telmo es un barrio bohemio de casas bajas y calles adoquinadas, lleno de tiendas de antigüedades y cafés clásicos, pequeñas casas de comidas y algún que otro pub de rock noctámbulo (recomendar "Mitos argentinos"). Lo más turístico es la Plaza Dorrego, no muy grande y llena de puestos hipys, con artesanía, libros de viejo, y principalmente pintores de todo estilo y condición. Recomiendo sentarse en una terracita y ver la fauna que pulula por allí, pero sobre todo oírlos hablar y escuchar sus expresiones y poder recuperar palabras de nuestra lengua castellana que por aquí lamentablemente hemos dejado de usar. Yo me incliné por la cerveza, una chopp (una caña en porteño), pero por aquí el café y el helado son de gran calidad, se nota la influencia italiana.
Y por la tarde el principal aliciente del viaje... todo un Argentina-Uruguay, clasificatorio para el venidero mundial, nada más y nada menos que en el Monumental de River ¡casi nada! Me recogieron en el hotel los de Tangol, contratados previamente desde España con la "internete". Un chollo, entrada (tribuna alta fila 3), desplazamiento y guía, por unos cincuenta euros al cambio. El partido digno del odio que se profesan, mucho ambiente en las gradas, nada de fútbol "valdanero", más patadas que minutos, pero a mí se me caía la baba viendo jugar a Mascherano, repartiendo juego y lo que no es juego, si lo tuviéramos en el Atleti otro gallo nos cantaría. Ganó Argentina y todos contentos. Por cierto que el guía casi me convence para ir al Boca-River que se jugaba el finde siguiente, ¡lástima de Euromillón!

Sólo me faltó hacer el saque de honor.

El Monumental se encuentra en el coqueto barrio residencial de Nuñez, clase media-media alta, mientras que la "Bombonera" se encuentra en el portuario y nada recomendable barrio de La Boca. Por cierto el único lugar del mundo en que la Coca-Cola pinta su logotipo negro sobre fondo amarillo, porque el tradicional blanco sobre fondo rojo... son los colores de River ¡están locos estos argentinos!
En La Boca hay que ver cuatro calles mal contadas del hiperturístico Caminito, cada casita de un color porque antiguamente aprovechaban las pinturas que sobraban de pintar los barcos. De allí dirigirse a Puerto Madero, que son los antiguos muelles y cuyos almacenes rehabilitados recientemente están ocupados por restaurantes de muy buen nivel y variedad, por varias discotecas (ambientazo nocturno, doy fe), y por el consabido puente de Calatrava (sí, ése que hace igual en todas partes). No perderse el relativamente cercano barrio de Recoleta, el más lujoso, lleno de embajadas y concesionarios de Ferrari, Porche, Mercedes, "Bemebés"... y el pequeño cementerio del mismo nombre ¡rodeado de restaurantes y discotecas pijas!... Evita y compañía no deben descansar en paz. Recomendar el lomo de novillo del "Lola" y la visita al Museo Nacional de Bellas Artes, con obras de Renoir, Monet, Gauguin,Rembrant, Van Gogh,.. pero una de cada uno, seamos buenos y digamos que apostaron por la calidad y no por la cantidad. Eso sí, el museo abre a las 12:30, se ve que el Estado hace como que les paga y los funcionarios hacen como que trabajan.
También crucé a Montevideo, más que nada porque no me lo contaran y por atravesar el Río de la Plata. Mis referencias se confirmaron, es la ciudad más gris, fea y aburrida que he visitado.
El último día lo dediqué a las compras, principalmente de libros, en la espectacular librería El Ateneo, ubicada en un antiguo teatro con sus palcos llenos de estanterías y el enorme telón de fondo. Después de un par de horas de sublime y silencioso vagar, me agencié media docena de novelas, toda ellas de autores... mejicanos (nunca he sido muy de Borges).
La última noche nos llevaron al tango-show Esquina Carlos Gardel, con enorme estatua del susodicho en la esquina de la calle que lleva su nombre. Pero a mí lo que me emocionó fue que pasamos por la puerta del ya decrépito Luna Park, escenario de legendarios conciertos de rock. El sitio era un lujoso teatro lleno de mármoles y terciopelos, habilitado como restaurante. Cenamos opíparamente en uno de los palcos y al terminar la cena comenzó un show tanguero, de mucha calidad he de reconocerlo, pero que al segundo tango me hizo buscar el bar, ya aburrido.
La entrada incluía barra libre de cerveza como muy profesionalmente me indicó el barman, un chaval de unos ventitantos años. Y como estábamos los dos solos y aquello iba para largo, empezamos a charlar de rock argentino y de blues (Buenos Aires está considerada la capital del blues hispano), conocía a la Vargas Blues Band (Javier Vargas empezó por aquí y fue mi primer disco de blues hace más de veinte años). De la música pasamos al fútbol y sorprendentemente coincidimos en que Maradona es un impresentable, incluso opinaba que Messi iba a ser más grande (ahí tengo mis dudas), yo defendí que hoy en día España es mejor equipo que Argentina, y ni que decir tiene que no lo convencí. Me contó que estaba ahorrando para venirse para acá, que allí los políticos robaban a manos llenas, que el sueldo medio era de 300-400 euros y no había más remedio que pluriemplearse, que todo el que tenía una carrera o un oficio había emigrado,que los sindicalistas-piqueteros eran una mafia que vivía de la subvención, en fin... el populismo.Al final se encendieron las luces y me despedí muy cordialmente de él, recomendándole vivamente que se buscara algún contacto por Italia (en el norte a ser posible) o mejor en Suiza o Alemania (países serios),...pues mucho me temía que en España habíamos comenzado el mismo camino que ellos...¡ojalá me equivoque!


Canciones recomendadas: -"Ruta 66" de Pappo's Blues.
-"Blues Latino" de la Vargas Blues Band.
-"A media luz" tango de Donato y Lenzi,1925, (Corrientes tres cuatro ocho, segunso piso, ascensor...).

lunes, 30 de marzo de 2009

MARADONA, TANGO, DESAPARECIDOS…



Como alguno de vosotros sabréis el pasado mes de Octubre me di una vuelta por ese país hermano llamado Argentina. Ya hace de esto un tiempo, y todavía no sé muy bien como enfocar el relato. Partiendo de la base de que me aburre soberanamente que los demás me cuenten sus "lunas de hiel" y sus playeras vacaciones estivales (exceptuando los mochileros viajes de mi primo Luis, que eso si es viajar, ¡con un par!!!!) , no me encuentro legitimado para aburriros con detalles a mi entender prescindibles e insustanciales. Cuantas veces hemos oído "lo majo y atento que era el guía"(coño, para eso le pagan) o "lo muy amigos que nos hicimos de un simpático matrimonio de Burgos", al que después del preceptivo intercambio de teléfonos y direcciones no vuelves a ver en tu vida. Así que voy a ser escueto; fui con la intención de ver glaciares, cascadas y fútbol..., y lo hice.



Vista del lado chileno del Canal Beagle.

Pero por si alguno realmente está interesado en los detalles me extenderé un poco más. Fui con un grupo parroquial en el que la mayoría estaban entre los 50/60 años y del que sólo conocía a Marisa, buena amiga de la familia y hermana de”comepulpo” Félix. Compartí habitación con un extraño personaje llamado Jesús, que según el listo de nuestro cura-guía,” no pasaba nada mientras se tomara la medicación”… y con el que, salvo que se levantaba un par de horas antes de nuestros ya de por sí madrugadores horarios, sospecho que fue más fácil la convivencia que si me hubiera tocado alguien “normal”.En total cogí nueve aviones e hice un porrón de kilómetros, pero no me arrepiento.

Mi vida social se circunscribió principalmente al G8; grupo formado por Marisa, sus simpáticas amigas Pepa y Paqui, y dos viajadísimos matrimonios Pilar y Paco e Isabel y Alejandro. Estos dos últimos antiguos residentes del Villar, porque, que pequeño es el mundo, Alejandro Palomares es antiguo compañero de correrías verbeneras de mi señor padre. Hijo del dueño de la fábrica de harinas e impulsor de la llegada de la luz eléctrica al lugar, vecinos de la tahona de mis abuelos donde acostumbraban a rellenar el brasero,… ¡joder, lo que se aprende cruzando el charco!

Empezamos viajando a la mítica Tierra de Fuego, y más en concreto a la en teoría ciudad más austral del mundo; USHUAIA.

Con una población similar a la de Cuenca, a efectos prácticos viene a ser como el Villar, pues todos los comercios y edificios oficiales se concentran en dos calles paralelas al puerto que terminan en la base naval y el Museo del Presidio, con lo que te la recorres en “one moment”.


Vista de Ushuaia a la hora del "vermú".


Visité el museo por dos razones; la primera por ver el Museo de Arte Marino que se halla en su interior (siento debilidad por la combinación pintura-barcos, que le vamos a hacer), con una colección tan interesante como escasa. La segunda razón es que recordaba de mis tiempos de Criminología (ayer fue la víspera) que aquí acabó sus días el “Petiso Orejudo”. Un asesino y pirómano en serie, que ya con 16 años, tenía un currículo de diez asesinatos y siete incendios. Sus víctimas iban de los dos a los cinco años de edad, y el artista se corría de gusto (literal) quemándolas vivas, estrangulándolas o clavándoles un clavo en la sien. Estaba tan grillado que se coló en el hipódromo una noche y se cargó un purasangre a puñaladas y luego le prendió fuego, quemando de paso la mitad de las cuadras. Lo pillaron porque fue al velatorio de la última víctima para ver si le habían quitado el clavo al amortajarlo, ¡la curiosidad mató al gato! Aunque fue precisamente por quemar vivo en la estufa al gato-mascota del penal por lo que murió, y más concretamente por la soberana paliza que le dieron los propios presos, bien porque eran de la rama “greenpeace” o… porque era gata y se la zumbaban,… piensa mal y acertarás. (Aquí con la Ley del Menor, le hubieran dicho que la sociedad era la culpable y le habrían regalado unas entradas para el fútbol).

El recorrido por el Canal Beagle fue tranquilo y con buen tiempo (aunque obviamente hacía frío) lo que posibilitó que la gente se lanzara como loca a fotografiar albatros, cormoranes, pingüinos, leones marinos y demás bichos “national-geografic”. Aunque olían a rayos fritos y a mí me hacían añorar mi sofá, por la conocida asociación siesta-La2, he de reconocer que comprendo que Darwin disfrutara como “gorrino en un charco” cuando pasó por aquí hace un par de siglos. Yo hubiera preferido una buena tormenta para entrar en situación, rollo “Master&Comander”, y poder saborear el peligroso e intrépido paso de los océanos. Pero mi espíritu aventurero se tuvo que conformar con hacerle ver impertinentemente al patrón-guía del barco que Puerto Williams (Chile) está aun más al sur,… y que no me arrojara por la borda. Se escudan en que simplemente es una base militar y no se puede considerar ciudad,…excusas.


Aquí es donde me di cuenta que estaba más
cerca de la Antartida que del Júcar.

En cuanto a lo gastronómico os recomiendo pasar del cordero fueguino, que aunque lo asan a la cruz y queda muy fotogénico, luego para más bien seco. Así que centraros en la centolla y sobre todo en el bacalao negro, a ser posible en el “Tía Elvira”, pequeño pero con una decoración marinera muy apropiada para el momento.

Ushuaia nos despidió nevando. Unos gruesos copos australes que no impidieron que el avión despegara (que no se entere Maleni, que se viene para acá con todo el sequito de gorrones a nuestra costa), y pudiera distinguir el campanario del Colegio Salesiano,… todo queda en casa.

En el avión me di cuenta que por ahora había seguido el consejo de mi buen amigo Tomás; no discutir con un argentino sobre Maradona (hablar de religión es de mala educación), el Tango (posiblemente en su origen sea uruguayo y Gardel nació en Francia) y sobre los desaparecidos (es imposible distinguir si es familiar del pasajero o de los pilotos del helicóptero). Pero bien es cierto que todavía no había encontrado el garito ni las cervezas suficientes para ello,…todo llegaría.

(CONTINUARÁ)



Canciones recomendadas:

-“El tiempo no para” de la Bersuit Vergabarat.

-“Sin salida” y “Bébelo (disco)” de los Cielo Razzo.

-“Maradona” de Andrés Calamaro.

-“Maradó” de Los Piojos.








martes, 3 de marzo de 2009

LA ECONOMIA NO MIENTE


El Grupo Salvaje:Gabi "Metralleta" Rodriguez, "El Indio" Tomás, un servidor, Isidro "El Nuevo", Alfonso"Nadal" y Víctor "El Ultimo Roquero".


Todos conocemos el típico azulejo de bar de carretera que reza; “Hoy hace un gran día, seguro que viene alguien y te lo jode”.Pues algo así me ocurrió el pasado viernes. Pasados ya esos días en que no huelen las flores y recuperados viejos hábitos de los cuales disfrutar en el día a día:… un buen libro,… un buen disco,… las reuniones gastronómicas en buena compañía,… hacer una falta táctica en el centro de la cancha,… bajar a comprar los periódicos un soleado sábado de invierno,… las cervezas post partido (también conocido como tercer tiempo),… jugar al pádel,… el codillo del Aldi,… libertad digital,… la música en directo,… el youporn,… las balonmano excursiones,… el Kaimán,… los Atleti-Barça, etc…; he de reconocer que en gran parte se ha debido al buen ambiente que había en mi trabajo y en concreto en el almacén.
Desde la llegada de Isidro “el nuevo” se había formado una química en el grupo nunca antes vista. El “ascenso” del innombrable y un cambio por mi parte, pasando de la corrección en el trato, a ese estado de compañerismo que ya bordea la amistad, propició agradables almuerzos-tertulia, ir de conciertos, realizar valiosos fichajes futbolísticos, irnos a la piscina en verano e incluso una mítica paella en la que sólo nos faltó mojar pan.
Pero todo lo bueno se acaba, y como la economía no miente, y nuestro gobierno sí, el pasado viernes fueron despedidos Isidro “el nuevo” y “el indio” Tomás. Nos enteramos al final de la jornada y no dio tiempo a muchas palabras, ni a efusivas despedidas, pero ya lo dice la canción “algo se muere en el alma cuando un amigo se va”.Me fui para casa invadido por una tristeza repentina, era una sensación extraña mezcla de indignación y temor. Indignación por la alteración violenta de un ambiente inmejorable y temor por el futuro de mi empleo.
Quiero que sirvan estas líneas de modesto homenaje a estos grandes profesionales y mejores personas.
Pero nunca de despedida, porque a Isidro le amenazo con acompañarle a cazar cuando se haga socio de ese supercoto manchego y a Tomás con seguir compartiendo cancha, a pesar de que sea el único argentino que no sabe jugar al fútbol, e incluso dejarme vapulear al pádel por él y su hermana Flor (vale que está un rato buena, pero ese es un detalle sin importancia, todo sea por un amigo).
¡Con Dios hermanos! ¡Suerte en la vida!


Posdata: Hoy el ambiente era desangelado, un silencio sepulcral que hacía que las naves parecieran el doble de grandes. Nadie iniciaba una conversación trivial, no se oía canturrear entre las estanterías, nadie pedía a voz en grito la deportación de los ítalo-argentinos, no se tomaba café y sobre todo… no se reía.



Título plagiado del libro “La economía no miente” de Guy Sorman. (Prometo futura reseña, hoy no toca).

Canciones
Recomendadas: -“Time is running out” de Muse.
-“Good man” de Josh Ritter.
-“Se viene” de la Bersuit Vergabarat.
-“La vida te lleva por caminos raros” de Quique González.

jueves, 19 de febrero de 2009

MIGUEL “DEL AIRE”



Ya está aquí, ya llegó; la gran esperanza blanca del básquet español. Nació el pasado 30 de Enero, hijo de Enrique y Estefanía, y por lo tanto…MI SOBRINO. Más bonico que las pesetas, y dicen sus abuelos que se parece mucho a mí en una foto del siglo pasado (aunque sospecho que es por que se pasa todo el día comiendo y durmiendo).
Traído a este mundo por el mejor ginecólogo de Valencia, Miguel González (vale, lo reconozco, es amigo y de los buenos, aunque sea culé) e inscrito en el Registro Civil de Benetusser por mi buen amigo Miguel Cuñat, estaba condenado a llamarse MIGUEL (en homenaje a Mike “Air” Jordan) y no fue inscrito como Miguel Del Aire porque mi cuñada no nos dejó.
Dicen que traen un pan debajo del brazo, y yo el pan no lo he visto por ningún lado, pero algo de verdad debe haber porque hemos conseguido entradas para el concierto de AC/DC el próximo 5 de Junio… y en el Calderón ¡Toma ya, esto sí que emociona!


Canciones recomendadas:

-“Que suerte que viniste” de Celeste Carballo.
-“Aire” de Muchachito Bombo Infierno.
-“For those about to rock (we salute you)” de AC/DC.

P.D.: Un día después de redactar ésto me proponen viajar la semana de Fallas a Chicago, incluyendo un Chicago-Celtics y un Chicago-Lakers. ¿Era o no era el destino?
Prometo foto con la estatua del otro Miguel del Aire.

martes, 23 de septiembre de 2008

QUIJOTE ARENA

El pasado sábado trece, tuve la suerte y el placer de acompañar a mi querido amigo Pedrito en su redebut en la liga ASOBAL (la primera división del balonmano español y la mejor liga del mundo junto a la alemana).Aclarar para aquellos que no lo conozcan que es mucho mejor persona que árbitro, y está en la élite, con eso lo digo todo. Como muestra dos ejemplos; lo conozco desde la adolescencia (época en que se suelen forjar las amistades inquebrantables) y no recuerdo haber tenido nunca ningún roce importante con él, y, segundo ejemplo; si hubiera abandonado a su compañero hubiera ascendido más rápidamente, él se negó (se conocían desde el colegio) y aun así llegaron a lo más alto.
Pero como si se tratara de un mal culebrón venezolano, una vez arriba su compañero renunció y lo dejó tirado a mitad de temporada, con lo cual lo tuvieron que descender. Aunque no hay mal que por bien no venga, y después de pasar un año en el purgatorio ha vuelto a ascender con un vallisoletano de pura cepa llamado Toni, que le da mil vueltas al innombrable. Hemos coincidido cuatro veces mal contadas, pero es de éstas personas que tienen don de gentes y que da gusto tomarse una caña con él o compartir una agradable sobremesa y conversar de cualquier cosa.
Así que partimos a media mañana, ya con una hora de retraso (la puntualidad no es su fuerte), en busca de la muy manchega Ciudad Real y de su muy laureado equipo. Para empezar dos novedades técnicas, tenía estropeado el GPS y, por fin, ha sustituido el “cassete” de toda la vida por un CD con mp3 y todo. Nos encaminamos por la muy anodina A3 hasta Motilla, en busca de una maravillosa autovía que nos llevaría directos a nuestro glorioso destino. Pero la susodicha sólo se encuentra acabada en el “google-maps” (se ve que Maleni está muy ocupada intentando cargarse la Sagrada Familia) así que nos chupamos unos cuantos kilómetros de nacional. Después de un reparador menú, adecuado a unos deportistas de élite, consistente en judías con oreja, caldereta de cordero y natillas de la casa regado con vino de la tierra y de dar unas cuantas vueltas por la ciudad encontramos el NH, por el ancestral método de parar a preguntar a toda tía buena que cometió el error de salir a pasear esa tarde.
El partido tuve la suerte de verlo acompañado de los padres del amigo Ángel, que residen en Puertollano (Pedrito tiene el don de tener amigos en todas partes) y son tan sencillos como agradables, y con la mujer de Toni, la tan buena conversadora como guapa Ana. El partido fue un paseo militar para el equipo local que es una especie de selección mundial. A mitad de la segunda parte cuando, después de una pequeña reacción del Teucro, el Ciudad Real se puso nueve arriba, Pedrito pitó un rigurosísimo penalti (no digo que no lo fuera) y miró hacia donde nos encontrábamos con una amplia sonrisa. Ana se había apostado con él un café a que el Ciudad ganaba por diez o más (como al final ocurrió), para fiarse de la inocencia de los árbitros.
El postpartido fue lo más interesante, nos pasaron a una zona VIP muy bien surtida donde unas guapísimas azafatas no nos permitieron librarnos del sacrificio de arramblar con canapés de salmón, caviar, ibéricos, etc.…todo ello bien regado con cervezas a tutiplén, caldos de la tierra y hasta Moet. A más a más compartiendo corrillo con gente como Dujshevaev, Hombrados, Chema (muy amigo de Toni) o mi muy admirado Juan de Dios Román (alma mater del desaparecido Atleti). Pero no todo podía ser perfecto, me llevé la cámara pero con las pilas agotadas, por lo que no pude hacerme fotos con ellos, otra vez será.
La vuelta la hicimos por Albacete con lo que nos ahorramos media horita, pero en las casi ocho horas que compartimos vehículo Pedrito me castigó con la discografía de Amaral (de música no tiene ni puta idea), y aunque no sea mi ritmo el pop reconozco que tienen algunas letras muy buenas. En fin que amenazo con acompañar como “sancho-panza-gourmet” en más de una ocasión a este “quijote” del balonmano que es mi buen amigo Pedrito, todo un caballero “rodante”.



Canción recomendada:-"Marta,Sebas,Guille y los demás" de, cómo no, Amaral.