jueves, 11 de junio de 2009

MESSI, BLUES, POPULISMO...


A continuación viajamos a la ciudad de EL CALAFATE, punto de salida de las excursiones al Parque de los Glaciares y de las expediciones al Monte Fitz Roy, y por lo tanto población eminentemente turística. Nada más llegar nos dirigimos al restaurante "La Tablita" con fama de ser el mejor asador de la zona, pero que a mí personalmente no me convenció, buen vino, buen servicio, pero el cordero escaso y con más huesos que magras,...¡Dónde esté una buena caldereta conquense sólo con ajos y magras! He de reconocer que me acordé de la que hizo este verano mi examigo "Birluchos", estaba cojonuda.
Por si fuera poco coincidimos en el restaurante con cuatro españoles que venían del glaciar y que nos confesaron que no habían pasado más frío en su vida, y eso que eran cuatro "pastores" de unas aldeas de la zona montañosa de León, de las que salen en el España Directo porque se quedan aisladas con las nevadas. Salí pitando a comprarme un polar, que uno es valiente, pero no tanto.
Sin embargo la suerte nos acompañó, y no sopló más que una ligera e intermitente brisa, que aunque rascaba era soportable (vienen de la Antártida y alcanzan velocidades de 80 Km./h.). El Glaciar Perito Moreno es de gran belleza, pero lo que más me impresionó fue su enormidad. Mires desde donde mires y hacia donde mires sólo ves glaciar, enormes grietas de todas formas y tonos (es todo blanco pero la refracción de la luz produce diversas gamas de azules, el mismo efecto que en el cielo), algo digno de ver y que por sí sólo justifica el viaje a estos recónditos lares.
Alineación al centroMaravilla de la naturaleza con glaciar al fondo.

Al día siguiente partimos en catamarán en dirección a los glaciares Upsala y Spegazzini, con intención de desembarcar en la Bahía Onelli, pero fue imposible pues había comenzado el deshielo y unos enormes témpanos de hielo habían bloqueado el acceso a dicha bahía. Aunque la verdad me dio igual porque aquí lo verdaderamente importante no era el destino sino el camino, íbamos literalmente esquivando los icebergs, cada uno de su padre y de su madre, y con un hielo puro e inmaculado que combinó genial con un par de Jamesons... en homenaje al fallecido Vázquez Montalbán (todo un sibarita) y a su muy conocido Pepe Carvalho (ver su obra cuasi póstuma Milenio),... y es que sólo los millonarios se pueden permitir el lujo de ser de izquierdas.
No quisiera olvidarme de recomendar vivamente el suntuoso Hotel Posada Los Alamos, y principalmente su estupendo restaurante La Posta, de donde destacaría sus pantagruélicos bufé-desayunos y su magnífica carta de vinos (recuerdo un excelente Alamos Malbec, nada que ver con el hotel pues es de una bodega de la zona de Mendoza, y un La Celia Malbec 2004 que curiosamente ya había comprado en Valencia,... ventajas de la globalización). Y para despedirnos un reconfortante baño en la piscina cubierta mientras observamos por los enormes ventanales espejo como los siempre elegantes jugadores de golf eran literalmente empapados por una tormenta primaveral,... eso sí que relaja. Por cierto a espaldas del hotel se encontraba la mansión del matrimonio Kirchner, del que se rumorea que no sólo son los dueños de la ciudad y de la mayoría de sus negocios, sino de toda la provincia.






Siguiente destino: IGUAZU y sus impresionantes cataratas. Aunque a mí la verdad no me impresionaron tanto, porque ya me dí un paseíto por aquí en el año 2000 junto con mi buen amigo/hermano Felipe. El lado argentino ( Puerto Iguazú ) sigue siendo el más desarrollado en cuanto a servicios e infraestructuras, incluyendo un trenecito de vapor que te ahorra la anterior caminata a los miradores. Esta vez sí pude montar en la lancha que te lleva hasta la misma Garganta del Diablo y debajo mismo del salto San Martín, muy recomendable. El lado brasileño ( Foz do Iguaçu, separada por un puente de la paraguaya Ciudad del Este, capital mundial del contrabando y la falsificación) hace ocho años estaba prácticamente virgen pero ahora se puede equiparar al lado argentino. La fuerza, el tamaño y el estruendo que provocan los saltos de agua es espectacular. Se ven colibríes, orquídeas, mariposas de mil un colores, coatíes..., pero lo mejor el restaurante Porto Canoas con una espléndida terraza justo encima de la parte superior de los saltos de la Garganta del Diablo. Allí disfrutamos de las vistas, con arco iris incluido, de una parrillada brasileña y de una considerable cantidad de cerveza helada. ¿ Adivináis con que lado me quedo?,... sí. con ése.
Y, por fin, BUENOS AIRES. ¿Qué decir de una metrópoli de más de trece millones de habitantes? Y más cuando sólo dispones de tres días para conocerla, pero creo que aproveché bien el tiempo, madrugando y pateando mucho, siguiendo las lecciones viajeras de mi primo "Indiana" Luis ( también conocido como " Chicone"). El hotel estaba situado en lo que se conoce como Microcentro (aunque creo que técnicamente estaba en Retiro), justo al lado de las Galerías Pacífico, un edificio de finales del XIX recientemente restaurado y con unos murales en sus techos abovedados dignos de ver... y de paso comprar algo.
Para patearla es una mezcla entre Madrid (enorme) y Valencia (plana), hay metro ( suburbano) y una buena red de autobuses (los conductores tienen fama de estar zumbados, sólo para amigos de las emociones fuertes). Así que aprovechando que el resto se habían ido al Delta del Tigre (es un río), me lancé a la calle y en un momento había visto el Obelisco, la 9 de Julio, Plaza de Mayo; Casa Rosada, Catedral y Cabildo, y una vez culturizado, me dirigí al cercano barrio de San Telmo, previo paso por la Librería de Avila (antes del Colegio), la más antigua de la ciudad (1785) y con un surtido de viejo espectacular, que no barato.



Tienen "cimbrel", como en La Ventosa.

San Telmo es un barrio bohemio de casas bajas y calles adoquinadas, lleno de tiendas de antigüedades y cafés clásicos, pequeñas casas de comidas y algún que otro pub de rock noctámbulo (recomendar "Mitos argentinos"). Lo más turístico es la Plaza Dorrego, no muy grande y llena de puestos hipys, con artesanía, libros de viejo, y principalmente pintores de todo estilo y condición. Recomiendo sentarse en una terracita y ver la fauna que pulula por allí, pero sobre todo oírlos hablar y escuchar sus expresiones y poder recuperar palabras de nuestra lengua castellana que por aquí lamentablemente hemos dejado de usar. Yo me incliné por la cerveza, una chopp (una caña en porteño), pero por aquí el café y el helado son de gran calidad, se nota la influencia italiana.
Y por la tarde el principal aliciente del viaje... todo un Argentina-Uruguay, clasificatorio para el venidero mundial, nada más y nada menos que en el Monumental de River ¡casi nada! Me recogieron en el hotel los de Tangol, contratados previamente desde España con la "internete". Un chollo, entrada (tribuna alta fila 3), desplazamiento y guía, por unos cincuenta euros al cambio. El partido digno del odio que se profesan, mucho ambiente en las gradas, nada de fútbol "valdanero", más patadas que minutos, pero a mí se me caía la baba viendo jugar a Mascherano, repartiendo juego y lo que no es juego, si lo tuviéramos en el Atleti otro gallo nos cantaría. Ganó Argentina y todos contentos. Por cierto que el guía casi me convence para ir al Boca-River que se jugaba el finde siguiente, ¡lástima de Euromillón!

Sólo me faltó hacer el saque de honor.

El Monumental se encuentra en el coqueto barrio residencial de Nuñez, clase media-media alta, mientras que la "Bombonera" se encuentra en el portuario y nada recomendable barrio de La Boca. Por cierto el único lugar del mundo en que la Coca-Cola pinta su logotipo negro sobre fondo amarillo, porque el tradicional blanco sobre fondo rojo... son los colores de River ¡están locos estos argentinos!
En La Boca hay que ver cuatro calles mal contadas del hiperturístico Caminito, cada casita de un color porque antiguamente aprovechaban las pinturas que sobraban de pintar los barcos. De allí dirigirse a Puerto Madero, que son los antiguos muelles y cuyos almacenes rehabilitados recientemente están ocupados por restaurantes de muy buen nivel y variedad, por varias discotecas (ambientazo nocturno, doy fe), y por el consabido puente de Calatrava (sí, ése que hace igual en todas partes). No perderse el relativamente cercano barrio de Recoleta, el más lujoso, lleno de embajadas y concesionarios de Ferrari, Porche, Mercedes, "Bemebés"... y el pequeño cementerio del mismo nombre ¡rodeado de restaurantes y discotecas pijas!... Evita y compañía no deben descansar en paz. Recomendar el lomo de novillo del "Lola" y la visita al Museo Nacional de Bellas Artes, con obras de Renoir, Monet, Gauguin,Rembrant, Van Gogh,.. pero una de cada uno, seamos buenos y digamos que apostaron por la calidad y no por la cantidad. Eso sí, el museo abre a las 12:30, se ve que el Estado hace como que les paga y los funcionarios hacen como que trabajan.
También crucé a Montevideo, más que nada porque no me lo contaran y por atravesar el Río de la Plata. Mis referencias se confirmaron, es la ciudad más gris, fea y aburrida que he visitado.
El último día lo dediqué a las compras, principalmente de libros, en la espectacular librería El Ateneo, ubicada en un antiguo teatro con sus palcos llenos de estanterías y el enorme telón de fondo. Después de un par de horas de sublime y silencioso vagar, me agencié media docena de novelas, toda ellas de autores... mejicanos (nunca he sido muy de Borges).
La última noche nos llevaron al tango-show Esquina Carlos Gardel, con enorme estatua del susodicho en la esquina de la calle que lleva su nombre. Pero a mí lo que me emocionó fue que pasamos por la puerta del ya decrépito Luna Park, escenario de legendarios conciertos de rock. El sitio era un lujoso teatro lleno de mármoles y terciopelos, habilitado como restaurante. Cenamos opíparamente en uno de los palcos y al terminar la cena comenzó un show tanguero, de mucha calidad he de reconocerlo, pero que al segundo tango me hizo buscar el bar, ya aburrido.
La entrada incluía barra libre de cerveza como muy profesionalmente me indicó el barman, un chaval de unos ventitantos años. Y como estábamos los dos solos y aquello iba para largo, empezamos a charlar de rock argentino y de blues (Buenos Aires está considerada la capital del blues hispano), conocía a la Vargas Blues Band (Javier Vargas empezó por aquí y fue mi primer disco de blues hace más de veinte años). De la música pasamos al fútbol y sorprendentemente coincidimos en que Maradona es un impresentable, incluso opinaba que Messi iba a ser más grande (ahí tengo mis dudas), yo defendí que hoy en día España es mejor equipo que Argentina, y ni que decir tiene que no lo convencí. Me contó que estaba ahorrando para venirse para acá, que allí los políticos robaban a manos llenas, que el sueldo medio era de 300-400 euros y no había más remedio que pluriemplearse, que todo el que tenía una carrera o un oficio había emigrado,que los sindicalistas-piqueteros eran una mafia que vivía de la subvención, en fin... el populismo.Al final se encendieron las luces y me despedí muy cordialmente de él, recomendándole vivamente que se buscara algún contacto por Italia (en el norte a ser posible) o mejor en Suiza o Alemania (países serios),...pues mucho me temía que en España habíamos comenzado el mismo camino que ellos...¡ojalá me equivoque!


Canciones recomendadas: -"Ruta 66" de Pappo's Blues.
-"Blues Latino" de la Vargas Blues Band.
-"A media luz" tango de Donato y Lenzi,1925, (Corrientes tres cuatro ocho, segunso piso, ascensor...).

1 comentario:

Alguien... dijo...

Pues a mí lo del Tango me suena al balón del Mundial '82; me lo explique alguien que sepa.
Sólo te faltó ver algo de basket que allí sí que deben meter miedo a codazos e incluso alguna patada (que ante todo son futboleros).
Una duda... ¿las camisetas de Maradona ya las hacen XXXL? Es su talla actual ¿no?