domingo, 27 de abril de 2008

Sensaciones en el principio del fin.

Nunca la conocí, nunca la tuve, nunca la olvidaré. Me deja un hueco en el corazón y un nudo en el estómago.

El ácido amargor de la infelicidad ha ocupado mi alma desde mi adolescencia. Carente de objetivos e ilusiones, mis miedos e inseguridades lastraron cualquier pequeña iniciativa académica o personal. Y cuando por fin me decido a mostrar interés por una persona muy especial e incluso muestro una cierta perseverancia, ocurre lo inevitable, cometo errores que debería haber cometido hace veinte años. La actividad es el único camino que lleva al conocimiento, espero no haberlo descubierto tarde. Pasé el tiempo buscando la vida en los libros, lecturas compulsivas y heterogéneas, pero nunca la encontré, así que habrá que salir a buscarla.

Personalmente no tengo ningún reproche que hacerle y élla sabe que puede contar con mi cariño y amistad siempre que los necesite , así que desde esta humilde tribuna desmiento cualquier maledicencia que se me atribuya por el club de “no se lo cuentes a nadie (que ya lo cuento yo)”.

“Memorias de un sufridor” pretende ser un dietario más o menos fidedigno de lo que me vaya aconteciendo en esta nueva etapa, aunque no descarto novelar haciendo mías anécdotas ajenas, enmascarando, distorsionando o exagerando las propias, siempre con ánimo de entretener al personal que se tome la molestia de dejarse caer por aquí. También recomendaré o denostaré libros, películas o discos pasados, presentes o futuros, y quiero comenzar recomendando el capitulo nº 11 de esta cuarta temporada de HOUSE (sí, el de la Antártida), que probablemente por visionarlo en este momento tan especial me pareció “obra maestra”, como diría el entrañable Carlos Pumares.

En fin, buenas noches y… buenas noches.

Pdt: Se recomienda escuchar , acompañando a la lectura, “Suzanna” de la Hermes House Band y “El amor duele” de Lilith.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

De pequeño tenía una agenda, creo que se le dice también dietario, de esas que cada día viene con un dicho, refrán o frase célebre y hubo una que siempre he recordado (aunque no el autor, tampoco tiene importancia).
Es la siguiente:
"No es más fuerte el que no se cae sino el que siempre se levanta".
A mí me ha servido en bastantes ocasiones y sobre todo me ha animado a recordar lo bueno y acordarme lo justo de lo malo.
Un beso y espero que sigas avanzando cada día, aunque sólo sea un paso. Te asombrarás de adónde puedes llegar.

Anónimo dijo...

Nosotros pertenecemos a la generación que creció creyendo que "Un hombre no puede llorar" , nada más lejos de la realidad. A medida que vamos madurando ( estupida palabra para justificar la toma de decisiones, por lo general erroneas ) aparecen nuevas necesidades o nuevas situaciones de los cuales nada sabemos y nadie nos ha explicado nada , en el mejor de los casos solo podemos obtener algún consejo de un amigo por lo general con cariño pero desacertado. Con lo que en ciertas situaciones de esta " puta" vida somos como bestias , que solo aprendemos a golpes , pero no dudes que siempre habrá algún amigo que te cure las heridas.

Anónimo dijo...

Hola Carlitos.

Una vez leí una frase que me hizo recapacitar en una época donde no existía mas que oscuridad.

"El que no arriesga en la vida, está muerto prematuramente"

.....o algo así, últimamente tengo lagunas mentales provocadas seguramente por las ingestas masivas de alcohol en el Villar xDD.

Es normal que le demos vueltas a las cosas, de como han sido, o podrían haber sido si hubieramos hecho tal o cual cosa, pero es absurdo hacerlo. Lo hecho, hecho está.

Y personalmente prefiero tener la conciencia tranquila y dormir a pierna suelta, a tener remordimientos.

Asi que te aplaudo y te animo a seguir con esta iniciativa amigo ;)
Y por supuesto desearte muchos ánimos. Como dice "Uno que te quiere" si te caes 8 veces, levántate 9 ;)

Un saludo desde el Rincón del Chiringuito ;)