jueves, 15 de mayo de 2008

UNA BODA Y UN FUNERAL

Como muchos sabréis enterramos a mi abuela Manuela el sábado por la mañana en el cementerio municipal de Valencia. Una mañana lluviosa y gris, como corresponde a un día triste, sirvió para despedirla en compañía de familiares y amigos que muy amablemente nos honraron con su presencia. Gracias a todos por asistir, así como a todos aquellos que habéis ido llamando estos días para expresar vuestras condolencias. Sirvan estas líneas también como homenaje a mis tíos Nieves y Paco por el sacrificio que han realizado estos diez últimos años, con cariño y abnegación, al cuidar de mi abuela enferma. Ley de vida (94 años). Descanse en paz.

Ley de vida fue también la boda de mi querido hermano Enrique con la “gordita pero guapa” (Enrique dixit) Estefanía. Llevaban saliendo un porrón de años y dos viviendo en pecado, así que cuando acabaron de pintar, colgar lámparas y cortinas, y ponerles puertas a los armarios; y como una cosa lleva a la otra y la excesiva ingesta de licores espirituosos siempre a la misma, pues decidieron casarse el pasado 3 de mayo (y de paso joderos el puente a más de uno).Típica boda conquense que comienza la noche anterior y no se acaba nunca, por lo que es aconsejable hacerla un sábado (se pudran en el infierno aquellos que la celebran en domingo con la vana esperanza de que no agotemos la barra libre) para que la gente pueda desbarrar hasta que el cuerpo aguante.

Es imprescindible una tumultuosa cena la noche anterior. Siempre falla alguien a última hora con la excusa de que no ha podido escaquearse del turno de noche (hay que pagar la hipoteca, tu ya me entiendes), pero cuyos huecos son rellenados por gente que ni siquiera recordabas que existían. La falta de previsión te ocasiona un overbooking, que solo la comprensión y las ganas de juerga de los asistentes te permite sortear. La importancia de la calidad y cantidad de los manjares es inversamente proporcional a la edad (y por lo tanto poder adquisitivo) de los comensales, así como los litros de cerveza y botellas de limoncillo, a más edad menos litros de alcohol… Aunque eso es la teoría, porque luego en el “Escuela de Calor” los medios corrían más que los Ferrari, bien es cierto que por el habitual sector masculino de los barra fija. Mientras, el sector femenino, con el refuerzo accidental de mis primas “Su Señoría” Montse y Maica, se dedicaba a fingir que se llevan bien de toda la vida y Carlos (6 o PSM) arrinconaba a Julián (no se sabe si con matraca mili, cione o tema de actualidad), los demás hacíamos gasto en vaso ancho, y alguno más hubiera caído, de no ser por diversos juramentos familiares (y “pa qué” nos vamos a engañar porque esta vez no conseguimos dejarnos a Montse en casa, ¿verdad Toñín? ).

El sábado amaneció soleado y sin resaca, y después de las fotos de rigor directos para San Marcelino City (o barrio de “las primas”) a realizar el paseíllo cuasi taurino que desembocó no en el albero, sino en una ceremonia religiosa con coro rociero y sobrina bailaora. Una vez finalizado tan glorioso evento, que naturalmente seguí con fraternal emoción, a terminar de saludar al resto del personal que como mandan los cánones se había refugiado en los bares aledaños, y acto seguido a por los canapés en el acristalado L’Enforcall (cuanto luminia gastarán los jodíos). Una pésima colocación motivada por mi atareada función de relaciones públicas me impidió abordar con eficacia las bandejas de, supongo, exquisitas viandas. Acto seguido pasamos al comedor a disfrutar de un show “tintorro”, que ríete de la Fura dels Baus, con música cañera y canasta de baloncesto. Tras la consabida barra libre que tanto une almas y espíritus nos trasladamos a la Asociación Andaluza donde me hicieron responsable de la música y del botellón-silo (lo de la zorra y las gallinas), y donde me esperaba como sorpresa-trampa una cita a ciegas (omitamos el comentario de Toñín al respecto, por prudencia). Después de unos cuantos medios, del show metal de los tintorros, de fotos con primas a tutiplén (para presumir luego en el curro), de mil mini conversaciones con exaltaciones de la amistad incluidas, aún quedaron fuerzas para acompañar a los novios en el pub de al lado hasta las dos rodeados de los irreductibles (y alcohólicos) que aguantaron el ritmo. En fin, agradeceros a todos vuestra presencia y algunos vuestra ausencia. ¡Juro venganza!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Con dos cojones. Mi mas sincera enhorabuena.
Poca gente queda ya, que desnuda su alma ante el resto de los mortales.
Como diría el "Juancar", me llena de orgullo y satisfacción, la ilustre e inesperada llegada de otro blog, que sin duda enriquecerá la cultura de las gentes del Villar, pues sé de buena tinta que eres consumado lector y ávido cinéfilo.
Desde luego si hay un rasgo en tu carácter es que siempre te has mantenido fiel a ti mismo y nunca te has dejado llevar, ni manipular por nadie, lo que en un pueblo de las dimensiones del nuestro, te ha granjeado no pocas enemistades.
Solo por esa sinceridad que profesas me mereces un gran respeto (y por otras virtudes más que no viene a cuento enumerar y conocemos bien los que nos consideramos tus amigos) así que por mi parte que sepas, que colaboraré en tu blog siempre que me sea posible, pues cuesta poco trabajo y genera grandes alegrías.
PD: Mañana espero colgar mi critica de una película en el kaiman de la gancha. ¡Así que espero reciprocidad!.
Je,je. Saludos.

Anónimo dijo...

Te ha faltado la audición recomendada:
Bleed it out de Limpkin Park

Como diría uno que conocemos... tremenda sorpresa ehhhhh?.

Anónimo dijo...

Con respecto a la segunda parte del título quiero hacer una referencia y hacer un agradecimiento muy especial.
Como sabéis el viaje de novios lo hicimos a Nueva York y al llegar aquí conocimos la noticia.
Nadie de la familia, tanto carnal como política, nos lo quiso decir hasta volver para no ensombrecer esos días tan bonitos que hemos pasado.
Pues bien, desde aquí les agradezco ese bonito detalle porque, en especial mi tía Nieves, fueron capaces de ocultar su tristeza y disimular por teléfono en esos momentos tan difíciles para no preocuparnos ni entristecernos hasta la vuelta.
Un beso a todos.

Anónimo dijo...

Tengo que pedirte disculpas....se me olvidó darte el pésame por el fallecimiento de tu abuela. Sorry.

Creo que yo soy el del turno de noche....esperaba algo mas ácido de ti xD

Que le vamos a hacer amigo, la vida es así de jodida. Ya sabes que no te da todo lo que quieres, unas veces es a alguien, otras veces tiempo y otras tantas que se hagan realidad tus ilusiones. Pero no pasa nada, nos emborracharemos en estas fiestas xDDD

Eso si, cuidado con el Kaiman ese que parece un poco marikitoso :P

Me alegra saber que os lo pasasteis de puta madre (¿Se puede decir?) y te aseguro que me has dado mucha envidia con el relato de tan entrañable suceso ;)

Un saludo desde El Rincón del Chiringuito.